
31 de diciembre de 2007
17 de diciembre de 2007
Hoy...

To Guy Fawkes or better said to V!
10 de diciembre de 2007
Popular Culture

12 de noviembre de 2007
23 de octubre de 2007
8 de octubre de 2007
3 de octubre de 2007
Unrequited love

10 de septiembre de 2007
2da Parte: El sexo, la iglesia y yo.

—¿Te has tocado el cuerpo con las manos?
—Sí.
—¿Lo haces a menudo, hija?
—Todos los días...
—¡Todos los días! Esa es una ofensa gravísima a los ojos de Dios, la pureza es la mayor virtud de una niña. ¡No debes hacerlo más!
—Y si me toco con guantes, padre ¿también es pecado? —pregunté espantada, calculando que no sería fácil lavarme la cara, cepillarme los dientes o rascarme con guantes. Cuando mi madre preguntó por qué murmuraba, tuve que explicarle que estaba rezando mis doscientas Ave Marías de penitencia por el pecado de tocarme el cuerpo con las manos. Ella me dió otro sermón.
5 de septiembre de 2007
Why can't we give love that one more chance?

Nacida a la vida para buscar el amor. Viviendo y viviendo por conseguirlo, por atraparlo, por hacerlo mío. Nacida a la vida para ser feliz, y ya me ven, la vida se me va cada día y aquí sigo, cada vez mas cerca del fin, sin haberlo conocido.
Hubo veces, es cierto, que me pareció tocarlo con la punta de los dedos y al sentirlo quise agarrarlo con fuerza para aferrarme a él, pero ese sentimiento extraño, esa sensación etérea se escapa de la mano como se escapa el agua que tratas de coger....No hace mucho creía que esta era y seguiría siendo la historia de mi vida.
Pero HOY comprendo algo que tiempo atrás no veía, algo que libera y que trae paz, entiendo que el amor es parte de la vida, y ahí está, para quien quiera cogerlo. Para quien tenga la valentía suficiente de aceptarlo, de admitirlo. El amor forma también parte de la muerte, porque el amor existe y no existe. El amor es el motivo, el amor es la razón de todo. El amor es como un circulo perfecto y gigantesco, ajeno e inalcanzable al entendimiento humano.
Nosotros los mortales, lo presentimos, lo notamos, pero no lo vemos, no lo tocamos, por que el amor es intangible. El amor no se puede medir, ni se puede juzgar. El amor está para quien lo siente, y lo siente quien quiere, y quien no quiere, también forma parte del amor aún sin saberlo porque el amor es todo.
El amor eres tu, y tu. El amor soy yo y somos todos. El cosmos es amor, y el infinito es amor. Lo posible, lo imposible, incluso el odio es amor.
HOY creo que el amor existe. El amor es mi sueño, mi esperanza. El amor es esta sangre que me hierve. Es esta fuerza salvaje que hace que mi corazón palpite con locura, queriéndoseme escapar de este pecho que lo oprime.
La primavera es hermosa, y cuando llega, todo estalla en una explosión de miles de colores vivos. Eso es el amor. El amor es cuando mi alma estalla y no se contiene. Cuando me entrego a él, para beber del agua que lo apaga, porque el amor es una llama ardiente que te quema las entrañas. ¿No lo notas dentro de tí? ¿No lo sientes?
25 de agosto de 2007
Aquí vamos de nuevo...

Érase una vez una chica llamada Ginger.
Como todas los humanos, había nacido virgen e inocente, y durante su adolescencia había soñado con encontrar al hombre de su vida (rico, guapo, inteligente), casarse (vestida de novia), tener dos hijos (que serían famosos cuando creciesen) y vivir en una bonita casa (con vista al mar). Su padre era constructor de sueños; su madre administradora de posibilidades, su ciudad tenía un solo cine, una discoteca, una sucursal bancaria, por eso ella no dejaba de esperar el día en que su príncipe encantado llegara sin avisar, arrebatara su corazón, y partiera con él a conquistar el mundo.
Mientras el príncipe encantado no aparecía, lo que le quedaba era soñar. Se enamoró por primera vez a los 13 años, mientras explora su mundo a nuevas posibilidades. El primer día de exploración descubrió que no estaba sola en su trayecto: junto a ella caminaba un chico que vivía lejos o quizas mas cerca de lo que creía. Nunca intercambiaron ni una sola palabra verdadera, pero ginger empezó a notar que la parte que más le agradaba del día eran aquellos momentos llenos de alegria prestada, ansiedad e ingenuidad; el sol en el cenit, el tiempo andando de prisa, mientras ella se agotaba en el esfuerzo por seguirle el paso. Esta escena se repitió por meses hasta que el primer amor por fin desaparecio, sin pena ni gloria, como desaparece la luna cada día para dar la bienvenida al sol todas las mañanas!.
P.C.O.M